Entrevista de trabajo: (como vestir y actuar)

Vestirse bien no significa necesariamente ir siempre de traje.  El  truco  está  en  mostrarse tal como se es,  pero  procurando  transmitir  una  imagen  profesional  y  fiable.

  • Por  norma  general,  son  mejores  los  colores  conservadores  en  algún  tono  azul  o gris. Usar un color  negro puede  resultar  demasiado  serio. Si lo  usas, asegúrate  de llevar otro color cerca de tu cara para suavizar la imagen.
  • Es preferible usar camisas que camisetas.  Si  la  situación  lo  requiere,  lleva corbata.
  • No uses sandalias, chanclas o calzado por el estilo. Es demasiado informal.
  • Si usas traje, comprueba  que  te  quede  bien.  Ni  demasiado  holgado,  ni  demasiado estrecho. Intenta llevar trajes a la moda.
  • No  conviene  usar  pantalones  de  pescador   ni  piratas.  Tampoco  calentadores     en las piernas.
  • Si eres mujer, no te pintes las  uñas  con  colores  chillones  ni  estrambóticos.  Mantén las uñas cuidadas y limpias.
  • Evita  cargarte  de  joyería  innecesaria:  no  uses  más  de  dos  anillos  en  cada  mano o un pendiente por oreja.
  • Si optas por llevar las piernas desnudas, usa medias,  aunque  haga  calor.  Las  medias pueden ser de color neutral, o  de  algún  color  que  combine  con  tus zapatos.
  • Vigila los complementos. Es mejor usar bolsos discretos  y  con  estilo,  que  impresos o demasiado modernistas.
  • Evita las cazadoras de cuero (chamarras), son demasiado deportivas.
  • Cambia la apariencia de  tu  forma  de  vestir  en  una  segunda  entrevista,  cambiando el color de tu blusa, camisa, o corbata.
  • Una entrevista no es el lugar adecuado  para  presumir  que  estás  a  la  moda, aunque si te dedicas a alguna  carrera  relacionada  al  arte,  puedes  ser  un  poco  más apropiado.

Claves para expresarte con seguridad

1.  Sé amable, pero firme

Para hacer valer tu opinión no necesitas gritar o ser agresivo; puedes comunicar tus  ideas, aún cuando estás en  desacuerdo  con  la  otra  persona,  de  una  manera  cortés.  La clave está en ser  directo y firme. Si deseas hacer una devolución en una tienda,       por ejemplo, observa la diferencia entre decir: “¿Puedo hacer una devolución?” o expresar, con  amabilidad,  “Necesito  hacer  una  devolución”.  En  el  primer  caso  pides permiso; en el segundo expresas  tu  deseo  sin  equívocos.  Otros  ejemplos  típicos: “Gracias,  pero  no  deseo  un  crédito;  prefiero  una  devolución”;  “El  plato  está frío. Por favor, pídale al chef que lo caliente”; “Entiendo lo que me dices, pero       no estoy de acuerdo con esa opinión.  Esto  es  lo  que  yo  pienso…”;  “Revisé  mi  agenda y no voy a poder entregar el trabajo en esa fecha”.

2.   Usa el tono de voz adecuado

El correcto  -sereno, modulado- denota ecuanimidad y poder. Hablar muy rápido o   muy alto transmite ansiedad; hacerlo muy bajo o con pausas y titubeos,  proyecta timidez o inseguridad. Para escuchar tu  voz  más  auténtica,  grábate  cuando  hables por teléfono. Si lo haces durante un tiempo, se te olvidará que estás grabando  y  hablarás en tu modo habitual. Fíjate en el  ritmo, el volumen  y  el tono de  tu voz.  Toma nota de los cambios que debes hacer para proyectar seguridad.

3.   Mira a los ojos

Si miras hacia el suelo o hacia un lado,  das  la  impresión  de  timidez  o  de  inseguridad (esto también puede  interpretarse  como  señal  de  deshonestidad).  Cuando crees en lo que dices, miras a la otra persona a los  ojos  de  una  manera cómoda y natural. Tu mirada transmite poder y seguridad en ti mismo.

4.    Controla tu lenguaje corporal

Mantón el cuerpo erguido, con la  cabeza  en  alto,  los  hombros  relajados  y  los  brazos descruzados. Esta es la postura relajada de la  persona  que  está  cómoda  consigo misma; proyecta poder personal sin agresividad. Doblar el cuerpo, bajar la cabeza, cruzar los brazos o esconder las manos cuando hablas transmite debilidad e inseguridad, no importa lo que digan  tus  palabras.  Jugar  con  el  cabello,  morderse las uñas, aclarar la garganta o pestañear en forma excesiva denota nervios y restan seriedad.

5.   Toma el tiempo que necesites

A veces contestamos por reflejo  automático,  sin  damos  tiempo  para  pensar.  Antes de responder, recuerda tomarte unos segundos para pensar en  lo  que  realmente  deseas; si es  necesario, compra tiempo: “Quiero pensarlo un poco más; más tarde         te contesto”. “Necesito  tener  más  información;  apenas  tenga  una  respuesta  te  dejaré saber”. Si la otra persona insiste, usa  el  sistema  del  disco  rayado,  que  consiste en repetir tu respuesta original en forma ecuánime y amable, hasta que la      otra persona capte el mensaje.

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