Alimentación infantil

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Alimentación es la ingestión de alimento por parte de los organismos para proveerse de sus necesidades alimenticias, fundamentalmente para conseguir energía y desarrollarse.

Durante la infancia se establecen los hábitos alimentarios que posteriormente serán difíciles de cambiar. Con hábitos adecuados en la alimentación y en el estilo de vida, contribuimos de forma positiva en la construcción y modelado de su cuerpo y en la mejora de su salud, rendimiento físico e intelectual.

Una alimentación correcta durante la infancia, es importante, porque el organismo del niño se encuentra en crecimiento y formación, razones por lo que es más vulnerable ante cualquier problema nutricional.

Una alimentación saludable y equilibrada es fundamental para el estado de salud de los niños, y determinante para un correcto funcionamiento del organismo, buen crecimiento, una óptima capacidad de aprendizaje, comunicarse, pensar, socializar y adaptarse a nuevos ambientes y personas, un correcto desarrollo psicomotor y en definitiva para la prevención de factores de riesgo que influyen en la aparición de algunas enfermedades.

Una buena nutrición es la primera línea de defensa contra numerosas enfermedades infantiles que pueden dejar huellas en los niños de por vida.

Como consecuencias de una sobrealimentación o alimentación inadecuada, nuestros hijos pueden enfermedades crónicas desde muy temprana edad. Por esto es que con una dieta balanceada y con patrones saludables de alimentación podemos prevenir las enfermedades crónicas mencionadas y promover el desarrollo cognitivo del niño

Un niño con buena alimentación tiene menos posibilidades de sufrir: trastornos nutricionales, anemia, sobrepeso, obesidad, caries dental y problemas de aprendizaje escolar, contribuyendo a contribuye a la prevención de ciertas patologías en la edad adulta como son las enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer.

Es importante mencionar que el peso no debe ser considerado como el único indicador de que el niño está teniendo una alimentación saludable. Existe la posibilidad de que el niño se encuentre en un peso normal para su estatura y edad, pero que este no consuma algún grupo de alimentos que sea necesario para su adecuado desarrollo. Por ende no existe un balance en la alimentación, y en un futuro puede traer consecuencias.

La clave para que nuestros hijos tengan buenos hábitos, es que entiendan la importancia de una alimentación saludable por medio de actividades divertidas, para que así los niños estén motivados a consumir de todos los grupos de alimentos.

Existe fuerte evidencia que sugiere que cuanto más temprano empiece el niño a beneficiarse de programas de nutrición, mejor será su desarrollo conductual.

Una alimentación saludable le brinda al organismo una gran variedad de alimentos en cantidades suficientes para un adecuado crecimiento, desarrollo, y mantenimiento. Para que esta alimentación sea completa se deben consumir todos los grupos de los alimentos incluyendo carbohidratos, frutas y vegetales, proteínas, lácteos, grasas y azúcares. La clave es encontrar un balance en el consumo de cada grupo de nutrientes.

Los niños se encuentran en un periodo de crecimiento importante por lo cual su cuerpo tiene necesidades muy elevadas de energía y nutrientes. Cada grupo de alimentos tiene funciones específicas y esenciales, por esto es importante fomentar que nuestros hijos mantengan una alimentación variada.

Recomendaciones:

  1. Aguacate, rico en grasas buenas

Aguacate el aguacate tiene un alto contenido de grasas mono insaturadas, las conocidas como grasas buenas que ayudan a reducir el colesterol malo.

Es una gran fuente de fibra soluble que ayuda a estabilizar el azúcar en sangre.

Rico en vitamina E, la cual protege de los radicales libres. Estas son moléculas nocivas que entran en el organismo a través de sustancias como la luz del sol o la contaminación.

Contiene vitamina D, que es necesaria para absorber el calcio y el fósforo. De manera, que hace que los niños fortalezcan sus huesos y dientes.

Los bebés a partir de los 6 meses, también pueden comenzar a comer aguacate. Sin embargo, es aconsejable preguntarle previamente a tu pediatra, este te dará las recomendaciones necesarias para comenzar con la alimentación complementaria.

El aguacate es un alimento fácil y rápido de preparar, puesto que no lleva cocción. Se puede comer crudo, en ensaladas, con otras frutas o bien, untarlo en una rebanada de pan. Es recomendable usarlo inmediatamente después de cortarlo ya que se oxida rápidamente y se pone de color negro.

  1. Arándanos, alto valor nutricional

Arándanos esta fruta es una fuente importante de energía y si tienes hijos sabes que estos gastan mucha a lo largo del día. Sin embargo, los bebés a partir de los 8 meses de edad pueden comenzar a comer arándanos en forma de jugos o compotas, ya que la fruta es pequeña y se pueden atragantar.

Los arándanos tienen un alto valor nutricional:

Ricos en fibra, lo cual ayuda a que el niño tenga una correcta digestión.

Poder antioxidante que protege a los niños de los radicales libres.

Contienen flavonoides que potencian la memoria y mejoran el aprendizaje, así que son perfectos para los niños en edad escolar que se enfrentan cada día a nueva información.

Rico en potasio, lo que permite al niño mantenerse hidratado y a recuperar los electrolitos que se pierden con la sudoración.

Los arándanos previenen de las infecciones de las vías urinarias que son comunes, sobre todo en los niños que están aprendiendo a ir al baño.

  1. Avena, energía saludable

Avena la avena es un cereal muy rico en fibra y aporta hidratos de carbono de absorción lenta. Es decir, es una fuente de energía saludable y además, es muy completa a nivel de proteínas, vitaminas y minerales.

Los niños deben consumir la avena con precaución, sobre todo los copos de avena, ya que estos contienen mucha fibra.

Es recomendable introducir la avena en la alimentación del niño a partir del año de edad. Debe comenzarse con cantidades muy pequeñas y bien cocinadas.

La avena se puede combinar con otros alimentos como la leche, el yogur y frutas. Es un alimento muy nutritivo, pero debe tomarse de forma moderada.

También se puede comer como postre o merienda. A algunos niños la textura de la avena no les gusta, por lo que una buena forma de comer este nutritivo alimento es preparando unas deliciosas galletas. Si quieres saber cómo hacerlas, aquí tienes la receta de galletas de avena que comparte con nosotras Diana, de Baby Mink.

  1. Salmón, rico en omega

Salmon el salmón es un pescado rico en grasas saludables (ácidos grasos omega-3) que ayuda a disminuir el colesterol y aumentan la fluidez de la sangre.

El salmón es un alimento importante para para la función del cerebro y para un sistema nervioso sano.

Contiene vitaminas liposolubles como la A y la D.

La vitamina A contribuye al crecimiento, mantenimiento y reparación de las mucosas, la piel y otros tejidos del cuerpo. También protege contra las infecciones y es necesaria para el desarrollo del sistema nervioso y para la visión nocturna.

La vitamina D ayuda en la absorción del calcio y favorece la fijación de este mineral en los huesos.

  1. Espinacas, alto contenido en folato

Espinacas para niños las espinacas tienen propiedades laxantes, ya que son una buena fuente de fibra.

Tienen un alto contenido en folato, en hierro y otros minerales que favorecen la formación de los glóbulos rojos. Y además, tienen otros beneficios como:

Son una excelente fuente de calcio, hierro y vitaminas A y C.

Benefician el crecimiento de los huesos y el desarrollo del cerebro.

Ayudan a fortalecer los músculos.

Protegen la piel de los rayos dañinos del sol.

Reduce las enfermedades oculares.

  1. Batatas o boniatos, sabor suave y dulce

Batata la batata o boniato es un tubérculo de sabor suave y dulce. Es importante que siempre se cocine, pues si se come cruda no se puede digerir bien. Sin embargo, cuando está bien cocinada es un alimento de fácil digestión.

La batata es una fuente natural de potasio que contiene mucha vitamina A y es muy nutritiva y rica en antioxidantes. Además, tiene hidratos de carbono de absorción lenta y es rica en vitaminas que le dan energía al niño y refuerzan su salud.

Es una fuente importante de carotenos, que contribuyen al cuidado de la piel por dentro y por fuera. Y también, es ideal para los niños en épocas de exámenes, ya que mejora la memoria.

  1. Yogur, importante fuente de calcio

Yogur para niños es  un alimento excelente para los más pequeños de la casa y tiene numerosos beneficios, entre los que se incluyen los siguientes:

El yogur es rico en calcio y proteínas y ayuda a formar los huesos y dientes de los niños.

Permite el desarrollo de la flora bacteriana, lo que se traduce en una mejor asimilación de los nutrientes.

Contiene ácido láctico que estimula la acción de las enzimas digestivas y por tanto, contribuye a una mejor absorción de los minerales y una mejor asimilación de las vitaminas.

Se digiere más fácil que la leche y el organismo asimila mejor todos sus componentes.

Reduce la reducción de las diarreas. La OMS recomienda sustituir la leche por el yogur cuando el niño tiene diarrea.

-Alimentos ricos en proteínas: Las máximas necesidades en proteínas se producen entre los 8 y 12 años en el caso de las chicas. Son alimentos ricos en proteínas la leche y derivados, las carnes (pollo, cerdo, vacuno, cordero, conejo…), las carnes transformadas (salchichas, embutidos…), los huevos, los pescados grasos (azules) como caballa, boquerón, bonito y los magros (blancos) como pescadilla, lenguado, merluza, las legumbres (garbanzos, alubias, lentejas), frutos secos, cereales, patata, zanahoria, judías verdes, guisantes, pimiento, tomate… Cuando se consumen conjuntamente legumbres, arroz y verduras, las proteínas se complementan y son de gran calidad, según se explica en la guía. No es necesario tomar carne todos los días, conviene alternarla con pescado y hay que procurar que sea de diferentes especies: vacuno, cerdo, pollo, conejo, cordero.

-Alimentos ricos en hidratos de carbono: Arroz, pan, pastas, patatas, legumbres, azúcar, mermelada, miel, frutas, dulces en general. La presencia de hidratos de carbono en la dieta es esencial para cubrir las necesidades energéticas, por lo que hay que estimular el consumo de los alimentos que los contienen.

-Alimentos ricos en fibra: Cereales integrales, legumbres, verduras, ensaladas, frutas, frutos secos. La fibra constituye una forma de prevenir y combatir el estreñimiento. Se calcula que la dieta debe contener, al menos, unos 25 gramos de fibra diaria.

-Alimentos ricos en grasas: Aceites (de oliva, girasol), frutos secos (nueces, almendras, avellanas y cacahuetes), aguacate, mantequilla, tocino, panceta, manteca de cerdo. Se recomienda disminuir el contenido de este nutriente en la dieta, muy especialmente las grasas de origen animal (saturadas). Se aconseja el consumo de grasas de origen vegetal, sobre todo el aceite de oliva. El abuso de alimentos grasos y la fritura como procedimiento habitual en la cocina contribuyen a la obesidad.

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